lunes, 11 de abril de 2016

Tres tristes toros




 
 
 
Hace cinco años las bodegas Osborne entablaron un pleito judicial en contra de la marca Bad Toro, una empresa dedicada al diseño y producción de colecciones para tiendas Duty Free en aeropuertos.

Según el diario Expansión, Osborne denunció a Bad Toro en la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) porque la silueta del logo de Bad Toro era muy parecida a la del Toro de Osborne del diseñador Manolo Prieto. En dicha demanda Osborne aducía que sólo ellos podían utilizar el término “toro” en una marca comercial.

Tras varios años de pleitos la batalla jurídica se libra actualmente en el Tribunal Supremo en Madrid y en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo. Según los expertos, el fallo del primero condicionará la decisión del segundo.

No es mi intención analizar los aspectos legales de este pleito, pero es difícil aceptar que una empresa pueda ser legalmente la propietaria del término genérico “toro”. Si esto fuera así, incluso el "Consejo regulador de los vinos de Toro" también podría ser demandado por Osborne por la inclusión del término “toro” en su logo.
 


 
 
 
Es triste comprobar cómo se quieren apropiar de la imagen del toro. En este blog, desde su inicio, hemos defendido que la imagen del toro no es propiedad de un país ni de una marca comercial. La imagen del toro es un símbolo que pertenece, desde sus albores, a la humanidad.

Por otro lado, la silueta de un toro sobre una colina fue una idea original del pintor Enrique Mélida. El toro representado en su obra "¡Se aguó la fiesta!" fue una imagen muy popular en la primera mitad del siglo XX, siendo reproducida sobre numerosos soportes (abanicos, panderetas, cerámica, etc). Las bodegas Orbaneja, treinta años antes de la aparición del Toro de Osborne, ya habían utilizado la imagen desafiante de un toro sobre una colina para la promoción de sus vinos de Jerez. A pocos metros del estudio profesional de Manolo Prieto en Madrid se encuentra la taberna flamenca "Los Gabrieles", un local en el que se reunían buena parte de los artistas, toreros, políticos y bodegueros andaluces que visitaban Madrid. Todavía hoy se puede ver en las paredes de “Los Gabrieles” un cartel cerámico de las bodegas Orbaneja con la silueta de un toro sobre una colina muy parecido al del Toro de Osborne. Ese cartel publicitario reproducía el cuadro “¡Se aguó la fiesta!” de Enrique Mélida.

Sería difícil suponer que Manolo Prieto, andaluz aficionado a los toros y al flamenco, no conociera la taberna “Los Gabrieles”, situada a pocos metros de su estudio. En sus visitas a la bodega, forzosamente se percató de la presencia de aquel toro que miraba desafiante a un mozo con una botella de vino en sus manos. Aunque Manolo Prieto tuvo la genial idea de trasladar al toro a colinas de las carreteras españolas, no debemos olvidar que el autor original de aquella idea fue Enrique Mélida.
 
 
 
 
 
 
 

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